Continuará…

“El Culebra y El Cabeza no son ni buenos ni malos”

ALBERTO LÓPEZ.– Si nos vamos más atrás, esto puede ser incluso un capítulo de las novelas ejemplares, o sea, picaresca andaluza, picaresca nacional.

ALFONSO SÁNCHEZ.– Realmente viene de toda esa tradición, de Miguel Mihura, de Valle-Inclán

AL.– Incluso esperpéntico.

AS.– El único problema que tienen los Álvarez Quintero, y por lo que no han sido valorados como otros autores, por ejemplo Rafael Azcona, es que les faltaba el elemento crítico, aunque como crónica de la época funcionan muy bien.

AL.– Está dentro también del objetivo del entretenedor, y en eso estaban ahí y formaban parte del negocio. Que te impliques más en la crítica o no es una opción, pero sí que es verdad que no se olvidaban del público. Lo bueno que tiene El mundo es nuestro y las pelis que se siguen haciendo, es que cada vez que vaya pasando más el tiempo, las generaciones van a beber más de más puntos de referencia, y eso, en un país como España, que culturalmente es muy rico, aunque no haya una industria cultural sólida, es fantástico. A este hombre [señala a ALFONSO SÁNCHEZ] le cabe todo el cine español en la cabeza. Lo decía Antonio Dechent después de ver la peli [imita la voz y la gesticulación de DECHENT] “Alfonso, te cabe todo el cine español en la cabeza”.

ALFONSO SÁNCHEZ (Sevilla, 1978) y ALBERTO LÓPEZ (Sevilla, 1976) conversan con Continuará… durante el Enterismo Tieso On Tour junto a parte del equipo de El mundo es nuestro. Dos de sus acompañantes son DANIEL MORILLA (el novio) y JOSE RODRÍGUEZ QUINTOS (Fermín, el ‘hombre-bomba’), miembro de la compañía de teatro Álvarez Quintero durante 15 años. El lugar, un páramo desolado, un multicine donde además de la película sevillana se proyectan la penúltima entrega de Ice Age o Tengo ganas de ti.

 

ACTO I

AS.– Tiene mucho de Almodóvar, pero Almodóvar es la Mancha. Lo que hace es coger películas que a él le gustan y pasarlas por su imaginario personal. Realmente tú trincas y, estructuralmente, Átame es El coleccionista y Todo sobre mi madre es Opening night. A veces es de poca vergüenza, pero bueno. Creo que cada plano de la película tiene una referencia, tiene el cine de mi vida. En el mundo, las dos cosas que más quiero son mi mujer y el cine, y no sé si por ese orden. Es lo que hay.

El mundo es nuestro tiene algo de La estanquera de Vallecas, de Pulp Fiction o de Dos hombres y un destino. También tiene elementos de Atraco a las tres o incluso la resolución de Evasión o victoria para la huida de los protagonistas. Aunque la comparación más habitual que ha recibido el fenómeno de El mundo es nuestro es con la saga de Torrente.

AS.– En este país no se hace comedia, se imitan los moldes de comedia americanos, tipo Fuga de Cerebros y estas polladas que se hacen para sacar pasta con chavalitos de la tele. Qué ocurre, que cuando sale una comedia, más soez o menos soez, que usa idiosincrasia propia de aquí, que es lo que se hace en la comedia española y tenemos una tradición cultural muy rica, se hace la comparación. Pero es diferente el punto de vista desde el que se arranca, porque en Torrente es desde la parodia de la ficción para contar una realidad, y nosotros arrancamos de una cosa más cotidiana. También hablando de qué Torrente, porque la primera película es una cosa y la saga es otra distinta.

Las comparaciones más elaboradas que ha recibido el estilo apuntan a Berlanga o Tarantino.

AS.– Mucha gente la compara con Capra y es cierto. Qué bello es vivir es una gran fábula sobre la bondad del ser humano, y yo creo que ahora mismo es hacia donde hay que ir. El mundo es nuestro es un drama del carajo, y es España. Pero si tú te pones a hablarle a la gente de prima de riesgo, de tal y tal, desconecta. El público no entiende de números, entiende que a las ocho tiene que entrar a trabajar y que a las seis de la tarde tiene que recoger al niño en el colegio. Si encima como sistema eres tan cruel como para exigirle a un minero, que ha estado a 100 o 200 metros bajo tierra comiendo gases durante 12 horas, que tenga un pensamiento crítico, o le ilustras en un programa de debate con gurús de economía… yo soy el minero, y le pego una hostia a la televisión que me cago en la puta [sic]. Entonces, nosotros hemos intentado hacer una peli muy didáctica, muy a lo Capra.

Todo muy pensado, muy medido.

AS.– Son tres actos, dividido cada uno en dos, cada uno con un planteamiento, un nudo y un desenlace. La estructura es la estructura aristotélica del viaje del héroe, lo que pasa que aquí, en lugar de un héroe, hemos hecho dos. El Culebra y el Cabeza no son ni malos ni buenos, son capaces de lo mejor y de lo peor. Fermín es un tío que se ha metido en un banco cargado de explosivos; eso es terrible, pero tiene una motivación y una humanidad. Yo siempre les dije: ‘tíos, tenéis que tenerles cariño a los personajes cuando acabe la película’.

ACTO II

DANIEL MORILLA.– El 80 por ciento de la película transcurre en un banco. Si no se teatraliza y coreografía, se cae y es aburrida. Entonces, el planteamiento de las escenas es muy teatral, muy de entradas, salidas… muy medidas, muy ensayadas…

AL.– La prensa especializada nos pregunta por la improvisación y tal. Vamos a ver, que sois prensa especializada, tú no puedes improvisar un diálogo a esa velocidad y menos cuando el diálogo es una partitura. Hay cosas que están tan medidas que si cambiabas una palabra, Alfonso te decía ‘no, si me quieres colar otra, que me entre musicalmente y no me distorsione el texto’. Porque tampoco es un director que tenga una disciplina muy férrea a la hora de cortarle las alas a la creatividad de los actores.

La cuestión es cómo dominar personajes tan dados a la exageración, por su propia idiosincrasia, como el Culebra y el Cabeza, sin caer en la parodia.

AL.– Lo importante del trabajo de personajes ha sido el mes y medio de ensayos que hemos tenido. Normalmente en cine no tenemos tiempo para eso, porque el cine es muy caro. Cuando te dan la oportunidad de preparar tu personaje durante tanto tiempo, el trabajo cambia. Eso el espectador lo recibe y tú como actor lo notas. En un mes y medio de ensayo ocurren muchas improvisaciones y hay momentos de locura, y cuando algo no es creíble, se corta. El guion de un buen actor está todo lleno de manchurrones, de anotaciones, de historias. Entonces, después de tantos ensayos no se te va a ir la cabeza, porque sabes que es una película que no se lo puede permitir.

DM.– El tratamiento de los personajes está hecho desde el trabajo más realista posible. Cada uno tiene sus miserias, sus alegrías, pero siempre tratado desde la mayor naturalidad y la mayor realidad posible. Por lo menos yo fue el trabajo que me planteé desde el principio.

JOSÉ RODRÍGUEZ QUINTOS.– Yo durante dos meses, y ahora otros tantos, soy Fermín. Porque desde el primer momento le cogí un cariño enorme al personaje, porque es tan real, hay tantos miles de Fermines ahora mismo… Miras a tu alrededor y ves a tanta gente en la misma situación… Pero afortunadamente a nadie se le cruzan los cables como a este hombre. Muchos no por falta de ganas.

ACTO III

AS.– Lo que he intentado es convertir a los personajes en pequeños dioses. Representan toda una manera de ser y una manera de contar, usando el arquetipo. Fernando Fernán Gómez tiene una frase cojonuda. Dice que lo que deberíamos hacer los artistas es coger las grandes ideas y los planteamientos universales y traerlos a lo cotidiano, para que la gente lo entienda. Creo que eso es un poco lo que hacía el hombre medicina en la tribu. Se iba al campo, se ponía allí a hablar con los árboles, a ver cómo se ponía el sol,  las estrellas… y entonces venía y contaba los cuentos a la gente de la tribu. Creo que eso es la raíz de por qué no funciona el cine actualmente: los artistas nos hemos quedado pajas mentales.  Yo el primero. Hice un corto, que se llama La Gota, que es una paja mental. Fue elegido de los mejores cortos por la crítica ese año y tuvo más de 50 premios nacionales e internacionales. Pero al público no le enganchó. Y yo aprendí mucho. Lo mismo le paso a George Lucas, que en su día se dio cuenta de que con THX1138 no iba ningún lado e hizo La guerra de las galaxias. No hay una película más política queTHX1138, pero La guerra de las galaxias es una manera muy didáctica de explicar el bien y el mal.

Convertido en una especie de maquis o bandolero contemporáneo, ALFONSO compara la batalla de proyectos como el suyo con la lucha del Vietcong contra el ejército americano.

AS.– Lo de la guerra de guerillas… a lo mejor nos quedamos simplemente como un momento de echarle cojones. Si no acertamos, porque en esta película yo tengo puesta mi vida ahora mismo, pues espero que quedemos como un icono y que la gente se ponga camisetas con el Culebra y el Cabeza, como hacen con el Che o el MakiNavaja. ‘Semos’ peligrosos.

En su caso, parece claro que la aspiración del artista debe ser siempre remover las conciencias.

AS.– Pero es que remover conciencias está mal entendido, se adscribe siempre a revolución. No se trata de eso, se trata de sanar el espíritu de la gente. La gente está muy enferma, necesita ver cosas que no son reales para huir de la cotidianidad. La ficción nos ofrece paraísos artificiales. Es un placebo. Ahora mismo no funcionan los dramas porque la gente ya vive un drama. Pero es consciente de ello y sabe que es infeliz. Entonces necesita drogarse. Y lo hace a través de la televisión, a través de ver a Mario Casas quitándose la camiseta, a través de ver Ice Age… Pero es una droga, y una droga importada de EEUU, además. El cine es una estrategia de marketing, y eso los americanos lo saben del carajo. Llevan años y años vendiéndonos su way of life desde allí, todos sus productos y todo lo que ellos hacen.

Si la ficción está funcionando como una droga y la construcción de historias que se defiende en El mundo es nuestro es la que ayuda a crear identidades, entonces la crítica que realizan al cine y la cultura popular actuales es que han pervertido su esencia primitiva.

AS.– Por supuesto. La morfina es un paliativo del dolor, pero si la usas para adormecerte, es una droga. La morfina no es mala, es el uso que tú le des. Eso es lo que pasa con el arte. El arte es una herramienta superpoderosa, mucho más de lo que cree la gente, por eso ahora mismo es tan importante.

El Advenedizo y Penelope Cleese

Continuará…

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Esta entrada fue publicada en 6 enero, 2013 por en Entrevistas y etiquetada con , , , .
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